Estaba nevando. En invierno no es nada inusual. El tiempo era viento y grandes copos de nieve suaves lentamente dando vueltas en la danza extraña, poco a poco acercándose a la tierra. Dos copos de nieve, volando al lado del otro, han decidido iniciar una conversación. Miedo de perder el uno al otro, de la mano, y uno de ellos es divertido dice:
- ¡Qué bueno para volar, disfrutar del vuelo.
- No volar, que acaba de caer hacia abajo - respondió tristemente el segundo.
- En breve se reunirá con la tierra y se convierten en una manta blanca y esponjosa.
- No, estamos volando hacia su muerte, y en el suelo, en este mismo pedal.
- Seremos los arroyos y se apresuran hacia el mar, vamos a vivir para siempre, - dijo el primero.
- No, vamos a derretir y desaparecer para siempre, - se opuso a la otra.
Finalmente se cansaron de argumentar, que abrió la mano y voló hacia el destino de cada uno, que ella eligió.









